El nuevo refugio de Cantabria · Reservas abiertas

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San Vicente de la Barquera: Un refugio en el corazón del norte

San Vicente de la Barquera no es un telón de fondo. Es un personaje con voz propia, capaz de hablarle a quien sabe escuchar. Villa con más de ocho siglos de historia, encaramada entre la ría, el Cantábrico y la mirada lejana de los Picos de Europa, este rincón del occidente de Cantabria tiene la extraña habilidad de detener el tiempo sin que te des cuenta.

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La Puebla Vieja

Sube por la Calle Alta y deja que el empedrado te guíe. La Puebla Vieja late como el corazón histórico de la villa, un promontorio rodeado de agua donde la piedra lo cuenta todo sin necesidad de carteles. Aquí, a escasos metros de nuestra puerta, convergen los monumentos que forjaron la identidad de San Vicente durante siglos.

Iglesia de Santa María de los Ángeles

Situada en el punto más alto de la Puebla Vieja, esta iglesia gótica del siglo XIII es uno de los monumentos imprescindibles de San Vicente de la Barquera. Fue construida entre los siglos XIII y XVI y destaca por su arquitectura sobria, sus amplias naves interiores y su retablo barroco. En su interior se encuentra el sepulcro renacentista del inquisidor Antonio del Corro. Desde su explanada, una de las panorámicas más sobrecogedoras de Cantabria: la ría, la bahía y los Picos al fondo.

El Castillo del Rey

Construido en el año 1210 bajo el mandato del rey Alfonso VIII, esta fortaleza es uno de los mejores ejemplos de arquitectura militar medieval de la región. Sus muros de mampostería han resistido asedios, incendios y el paso de los siglos. Hoy alberga un museo y desde sus almenas la vista del Cantábrico es limpia y rotunda.

La Torre del Preboste

La Torre del Preboste formaba parte de las antiguas murallas de la villa medieval y servía como punto de control de acceso a la Puebla Vieja. Desde este torreón del siglo XIII se cobraban los peajes a comerciantes y visitantes que accedían a la localidad.

El Palacio de los Corro

Este palacio renacentista del siglo XVI, que en su día fue el Hospital de la Misericordia, acoge actualmente la sede del Ayuntamiento. Fue mandado construir por el inquisidor Antonio del Corro con el propósito de acoger a los pobres enfermos de la villa, y destaca por su fachada de gusto clasicista con decoración plateresca y sus dos escudos blasonados.